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Mementos del cine (XLII)


Mientras que las demostraciones y fiestas mantiene ricos y divertidos a su hermana y al amante, Zelig, lleva una existencia inexistente. Carente de personalidad y con sus cualidades humanas perdidas en la vorágine de la vida, se siente solo, mirando fijamente al espacio, como si fuera un cero a la izquierda o un fenómeno actuando. Él, que no quería sino acomodarse, pertenecer, ser ignorado por sus enemigos, y ser amado, ni está acomodado ni pertenece. Sus enemigos lo vigilan, y nadie se preocupa por él. 


Zelig, 1983

P O P U L A R E S

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